La victoria de 3-0, del PSV Eindhoven sobre el AZ Alkmaar, se consolidó en gran medida por la brillante actuación de Andrés Guardado. El mexicano aprovechó su velocidad para hacerse sentir en cada uno de sus regates: dejando por detrás a sus marcadores y asistir por más de una vez a sus compañeros.
Con un desgaste físico bien ganado, Guardado salió de cambio entre la ovación de sus aficionados. Los gritos, al de Guadalajara, derivaron en un cántico que emuló el “cielito lindo”.





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